Nos enteramos del fallecimiento de Christian y queremos decir aquí toda nuestra pena.
Tuvimos, por nuestra parte, la posibilidad de conocer a este hombre caluroso en el curso de la lucha que llevamos contra la corrida.
Su entusiasmo comunicativo fue siempre para nosotros un gran consuelo. Raros son, por desgracia hoy, las personalidades que se atreven a decir abiertamente su oposición a la corrida.
Christian Zuber quedará siempre como una de estas personalidades valientes y nos gusta rememorarnos su presencia al lado del profesor Monod. Podamos aún inspirarnos del ardor de uno y de la sabiduría del otro, sus convicciones y sus determinaciones nos ayudan a perseguir lo que es todavía una lucha particularmente hostil.